Cómo las relaciones entre Australia y China han alcanzado su flujo más bajo en décadas


Un oficial chino frente a la embajada de Australia en Beijing en julio.

Las tensiones entre Australia y China se han transformado recientemente en la parte más estresante de un thriller geopolítico; nadie sabe exactamente hacia dónde va la historia o cómo va a terminar.

"La relación entre Australia-China se está deshaciendo a un ritmo que no se podría haber contemplado hace apenas seis meses", escribió recientemente el académico James Laurenceson.

Considerando la escalada de los acontecimiento solamente en las últimas semanas. Las autoridades chinas confirmaron que Cheng Lei, ciudadano australiano y presentador de la emisora en inglés de China CGTN, había sido detenido bajo sospecha de ser un peligro para la seguridad nacional.

Poco después, los dos últimos corresponsales que trabajaban para los medios de comunicación australianos en China fueron trasladados a casa por consejo de diplomáticos. Los eventos se desarrollaron de manera alucinante.

En la víspera de la apresurada partida de Beijing que tuvo el reportero de ABC, Bill Birtles, siete policías chinos llegaron a su puerta en medio de la noche, y se realizó una visita similar a Michael Smith de Australian Financial Review en Shanghai.


(De izquierda a derecha) Cheng Lei permanece detenida en China, Bill Birtles y Mike Smith fueron trasladados.

Cada uno se refugió en misiones diplomáticas australianas, pero se les impidió salir de China hasta que fueran interrogados sobre asuntos de "seguridad nacional". Birtles dijo que se sentía como un "peón en una pelea diplomática".

El día después de que la pareja llegara a casa, los medios estatales chinos informaron que agentes de inteligencia australianos habían interrogado a varios periodistas chinos en junio y confiscado sus dispositivos "violando sus derechos legítimos".

Los medios australianos informaron que el incidente estaba vinculado a una investigación realizada por funcionarios de la policía y de los cuerpos de inteligencia debido a una presunta interferencia extranjera. El mismo se produjo después de las redadas que tuvieron lugar en junio en las oficinas del diputado estatal de Nueva Gales del Sur, Shaoquett Moselmane, un firme partidario de Beijing que luego aclaró que no estaba personalmente bajo investigación.

Recientemente, se les prohibió a dos académicos australianos ingresar a China, una medida que, según uno, fue en represalia debido a que Canberra revocó las visas de dos académicos chinos.

En cualquier otro momento, uno de estos incidentes sería suficiente para mantener los titulares de prensa durante algún tiempo, pero estos sucedieron rápidamente uno detrás del otro.


El trasfondo de la historia


La ira y la desconfianza entre los países ha estado burbujeando bajo la superficie durante años.

El punto de inflexión ocurrió en 2017, después de que la Organización de Inteligencia de Seguridad de Australia (Asio) advirtiera sobre los crecientes intentos chinos de influir en la toma de decisiones en Canberra. También salieron a la luz donaciones de empresarios chinos a políticos locales.

A finales de año, el primer ministro Malcom Turnbull anunció nuevas leyes diseñadas para frenar la interferencia extranjera. A lo que Beijing respondió congelando las visitas diplomáticas.

En 2018, Australia se convirtió en el primer país en prohibirle públicamente al gigante tecnológico chino, Huawei, participar en su red 5G, citando razones de seguridad nacional. Desde entonces, han habido muchos otros puntos de inflexión.

Sin embargo, a pesar de toda la confusión, la relación comercial de Australia con su mayor cliente floreció en gran medida.

China puede haber estado furiosa con Australia, pero su economía en constante crecimiento seguía hambrienta de recursos naturales australianos. Por lo tanto, el hierro, el carbón y el gas natural licuado de Australia continuaron fluyendo a China, y los turistas y estudiantes chinos y un enorme ingreso de exportación continuaron fluyendo hacia Australia.


Australia y China son grandes socios comerciales, pero no están de acuerdo en cuestiones políticas.

Aunque muchos beneficios económicos aún continúan, las cosas han cambiado drásticamente en 2020.


"Políticamente, estamos en el punto más bajo desde que se establecieron las relaciones diplomáticas en 1972", dijo el profesor Laurenceson, director del Instituto de Relaciones Australia-China de la Universidad de Tecnología de Sydney.

El verdadero detonante de este año ha sido que Australia solicitó una investigación sobre los orígenes del Covid-19, que se detectó por primera vez en la ciudad china de Wuhan. El primer ministro Scott Morrison sugirió que la Organización Mundial de la Salud necesitaba nuevos y más severos poderes de "inspector de armas".

El ministro de Asuntos Internos, Peter Dutton, citó los comentarios del Departamento de Estado de EE.UU. sobre la existencia de "documentación" que mostraba cómo se había propagado el virus, pero señaló que no la había visto personalmente. Los diplomáticos chinos respondieron con un lenguaje poco diplomático, diciendo que a Dutton se le debe haber dicho que trabajara "con Estados Unidos en su guerra de propaganda".

El profesor Laurenceson le dijo a la BBC que la ira de Beijing se dirigió no solo a la retórica política, sino a la postura de Australia sobre el equilibrio del poder global.

"China está viendo que Australia está eligiendo alinearse con Estados Unidos en la competencia geopolítica", dijo.

A finales de abril, el embajador de China en Canberra, Cheng Jingye, amenazó con que los chinos boicotearan los productos australianos.

"Si el estado de ánimo va de mal en peor ... Tal vez la gente común empiece a decir ¿Por qué deberíamos beber vino australiano? ¿Comer carne australiana?" Dijo Cheng al Australian Financial Review.

Poco después, China impuso un arancel del 80,5% a la cebada australiana, suspendió algunas importaciones de carne vacuna y lanzó una investigación antidumping sobre las importaciones de vino australiano.


La ley antidumping es una medida de defensa comercial, dentro del ámbito de los trámites aduaneros, que se lleva a cabo cuando un suministrador extranjero practica precios inferiores a los que aplica en su propio país.”

"The Quad": India, Japón, Australia y Estados Unidos se reunieron en Tokio.

Beijing también advirtió a estudiantes y turistas que no vayan a Australia, citando incidentes racistas a la luz del Covid-19.


Los sentimientos australianos hacia Beijing también se han deteriorado en la opinión pública. Esto es especialmente evidente en lo que muchos ven como los intentos de China para torcer el brazo de Australia con sanciones en contra de sus sectores económicos.

"Esas tácticas de intimidación han endurecido las actitudes en Australia", dijo Natasha Kassam, investigadora del Lowy Institute. Este año, se realizó una encuesta que encontró que solo el 23% de los australianos confía en que China actuará responsablemente en el mundo.

La Sra. Kassam agregó que cada vez que China intentaba intimidar a Australia, las voces que exigían una política más asertiva hacia Beijing se volvían más fuertes.

Morrison ha utilizado un lenguaje duro en ocasiones, insistiendo en que Australia no cambiará sus valores ni responderá a la coerción.

Su gobierno ha criticado abiertamente la nueva ley de seguridad impuesta por China a Hong Kong y ha ofrecido refugio seguro a muchos estudiantes y graduados de Hong Kong que ya se encuentran en Australia. También ha suspendido su acuerdo de extradición con Hong Kong.

La furia de Pekín con las últimas posturas de Canberra, especialmente la alineación con Estados Unidos, no es para sorprenderse, pero la velocidad y severidad de la ira ha desconcertado incluso a los expertos.

"Estoy sorprendido de que durante tres años tuvimos una separación entre el lado político de la relación y el económico", dijo el profesor Laurenceson. "Ahora, en la racha de cinco meses, tenemos a China tomando o discutiendo acciones contra la cebada, la carne, los estudiantes, los turistas y el vino".


Aunque las fronteras de Australia permanecen cerradas, Beijing ha emitido advertencias de viaje adicionales.

"Lo que aumenta el nerviosismo en este momento es que no está claro dónde está el fondo". La Sra. Kassam dijo que era cada vez más claro que la acritud era "estructural" y no podía "arreglarse con una mejor diplomacia".

"Nunca iba a ser posible en este mundo globalizado donde China es una gran potencia en ascenso", dijo, señalando la alianza de Australia con Estados Unidos.

Las dos partes saben que las tensiones altas conllevan riesgos aún mayores. La semana pasada, uno de los principales diplomáticos de China pidió el fin de la "confrontación y el lenguaje abusivo" entre Australia y China.

Fu Ying, ex embajador de China en Australia y una figura influyente en Beijing, pidió una mejor comunicación porque los dos socios comerciales se necesitaban.

La importancia de esa declaración en particular no estaba solo en lo que dijo, sino a quién se lo dijo: Michael Smith, del Australian Financial Review, uno de los dos periodistas que habían salido apresuradamente de China.

Incluso en medio de las tensiones y la recesión mundial liderada por la pandemia, los países han negociado a un ritmo constante.

"El aspecto económico de la relación sigue siendo una fortaleza", dijo el profesor Laurenceson. Pero se esperaba que coexistiera con la relación política "de manera incómoda de ahora en adelante".

"No encontrará dos países que tengan estructuras de producción más complementarias que Australia y China. En pocas palabras, China quiere lo que Australia produce y lo quiere profundamente".


China está realizando dos investigaciones sobre las exportaciones de vino de Australia.

Este sigue siendo un acto difícil de equilibrio para ambos países. Para la Sra. Kassam, separar el comercio de las tensiones políticas es un mito que se ha disipado a medida que ambas partes intensifican su retórica.

"Durante 10 años [más o menos] ... Australia y China fueron capaces de mantener la ficción de que la co-dependencia de sus economías podría existir en una esfera separada de sus tensiones políticas. Era de interés para ambas partes mantener esa ficción durante ese período."

Agregó que era difícil ver que la estabilidad regresara pronto y que, en el futuro, la relación se definiría por la tensión y el conflicto político.

"Me preocupo mucho por eso", dijo la Sra. Kassam. "Me preocupan los australianos en China y si podrían potencialmente ser el objetivo de la relación bilateral en declive".



Traducción y edición: Karelia Díaz

Autor: Shaimaa Khalil

Fuente: https://www.bbc.com/

Contacto: kareliadz@avocommerce.com

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